Segunda vuelta 2026: dos modelos tributarios frente a frente. Lo que dicen los programas, lo que callan los números y lo que el próximo gobierno deberá resolver en cualquier caso.

El 21 de junio de 2026, Colombia elegirá entre dos visiones fiscales que parten de diagnósticos distintos sobre la misma realidad: un déficit que el propio Gobierno estimó en 5,1% del PIB para 2026, una deuda pública en trayectoria ascendente y un gasto flexible que apenas alcanza el 9,5% del Presupuesto General de la Nación. Una candidatura apuesta por mayor recaudo, progresividad y persecución de la evasión. La otra, por simplificación tributaria, reducción de la carga sobre las empresas y un ajuste del gasto que financie la diferencia. Este editorial no toma partido: ordena las propuestas, identifica las tensiones técnicas que cada una enfrenta y señala lo que ambos programas comparten: la ausencia de cifras que permitan evaluar su viabilidad con rigor.

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Redacción Accounter
Equipo Editorial Técnico · 11 de junio de 2026
10 min. de lectura

El debate tributario de cara a la segunda vuelta no es abstracto. Quien llegue a la Casa de Nariño en agosto de 2026 heredará un déficit fiscal elevado, una regla fiscal bajo presión y un sistema tributario que ha sido reformado de manera reiterada en los últimos años sin que los desequilibrios estructurales se hayan corregido. Ese es el punto de partida compartido. El diagnóstico sobre cómo resolverlo es, en cambio, radicalmente diferente.

El Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana analizó los programas de gobierno de los candidatos con mayor intención de voto antes de la primera vuelta y llegó a una conclusión que aplica por igual a ambas candidaturas: ninguna presentó estimaciones fiscales detalladas, mecanismos claros de implementación ni estrategias concretas para financiar sus propuestas en un contexto de déficit elevado y restricción presupuestal persistente. Ese vacío no es un detalle menor: es la diferencia entre una visión fiscal y un plan fiscal. Ambas candidaturas tienen la primera; ninguna ha presentado con suficiencia el segundo.

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Tener una visión fiscal no es lo mismo que tener un plan fiscal. El Observatorio Fiscal de la Javeriana concluyó que ninguna de las dos candidaturas presentó estimaciones detalladas, mecanismos de implementación ni estrategias concretas de financiación. Ese es el denominador común que el debate público todavía no ha puesto en el centro.

El escenario fiscal que recibirá el próximo gobierno

Antes de comparar propuestas, conviene establecer el punto de partida. Colombia cierra 2026 con un déficit fiscal que el Gobierno estimó en 5,1% del PIB, aunque múltiples analistas consideran que la cifra real será mayor. El gasto flexible —aquel sobre el que el Ejecutivo puede tomar decisiones discrecionales sin afectar compromisos estructurales— apenas representa el 9,5% del Presupuesto General de la Nación, lo que significa que el margen de maniobra para reasignar recursos es estrecho. Los beneficios tributarios representaron alrededor del 7,7% del PIB entre 2019 y años recientes, sin que ninguno de los dos programas aborde de manera estructural esa magnitud. Y los ingresos tributarios cerraron 2025 aproximadamente 0,9 puntos porcentuales por debajo de la meta.

📊 El piso fiscal del próximo gobierno — Cifras clave

Déficit fiscal estimado 2026: 5,1% del PIB según proyección oficial; analistas apuntan a una cifra mayor.

Gasto flexible: apenas el 9,5% del Presupuesto General de la Nación, lo que limita la capacidad de reasignación sin afectar compromisos estructurales.

Beneficios tributarios: representaron alrededor del 7,7% del PIB en promedio en años recientes. Ninguno de los dos programas plantea una reforma integral sobre este punto.

Meta de recaudo: los ingresos tributarios cerraron 2025 aproximadamente 0,9 puntos porcentuales por debajo de lo proyectado.

Deuda pública: en trayectoria ascendente; ambas candidaturas plantean como meta situarla por debajo del 55% del PIB para 2030, aunque por rutas distintas.

Primera candidatura: más recaudo, progresividad y persecución de la evasión

El eje tributario del programa de Iván Cepeda está construido sobre la premisa de que el sistema colombiano puede generar más recaudo sin necesidad de crear nuevos impuestos, siempre que se corrijan tres problemas: la evasión fiscal, la regresividad de ciertos beneficios tributarios y la concentración de la riqueza en patrimonios que hoy tributan de manera insuficiente. Desde ese diagnóstico, su propuesta apunta en tres direcciones.

📋 Propuestas tributarias — Candidatura Cepeda

Impuesto a grandes fortunas y reducción de exenciones: plantea gravar patrimonios de alta concentración y disminuir beneficios fiscales para grandes empresas. Los recursos adicionales se destinarían a programas sociales y ampliación de derechos fundamentales.

Persecución activa de la evasión: propone fortalecer la capacidad de fiscalización de la DIAN y convertir el recaudo tributario en una herramienta de equidad, sin privilegios ni excepciones para ningún contribuyente.

Obras por impuestos: mecanismo para vincular al sector privado en la financiación de proyectos de interés público como alternativa a la tributación directa en ciertos casos.

Incentivos focalizados: tratamiento tributario preferencial para empresas que contraten jóvenes certificados, bajo la premisa de que la formalización laboral juvenil es también una política de seguridad.

Austeridad : no plantea una meta puntual de déficit. La reducción del gasto se orientaría a eliminar gastos suntuarios del gobierno, reducir salarios altos en el sector público y suprimir privilegios, redirigiendo esos recursos hacia inversión social.

El Observatorio Fiscal de la Javeriana identificó como puntos de atención en este programa los siguientes: no queda claro qué se entiende por "joven certificado" a efectos del incentivo tributario; las propuestas tributarias no incorporan estimaciones de recaudo esperado; y la campaña no plantea cambios sobre impuestos territoriales, IVA, el gravamen a los movimientos financieros ni aportes a pensiones o salud. El financiamiento de la ampliación de programas sociales propuesta descansa en la combinación de mayor control a la evasión y austeridad en el gasto de funcionamiento, pero sin cifras que permitan verificar la magnitud del efecto combinado.

Segunda candidatura: simplificación tributaria, menos carga empresarial y ajuste del gasto

El eje tributario del programa de Abelardo De la Espriella parte de un diagnóstico distinto: el sistema impositivo colombiano es complejo, disuasivo para la inversión privada y generador de informalidad. Desde esa lectura, la reforma estructural que propone no busca aumentar el recaudo por la vía de nuevas cargas, sino expandir la base tributaria a través del crecimiento económico, la formalización y la simplificación que facilite el cumplimiento voluntario.

📋 Propuestas tributarias — Candidatura De la Espriella

Reducción gradual del impuesto de renta empresarial: propone bajar la tarifa corporativa de manera progresiva como mecanismo para estimular la inversión privada, la creación de empleo formal y la competitividad.

Simplificación del sistema tributario: eliminación de trámites que, según la campaña, frenan la inversión; ampliación de la base mediante mayor formalización; y modificación de la estructura tributaria para reducir la carga sobre los sectores productivos.

Modernización de la DIAN con inteligencia artificial: para reducir la evasión y simplificar la declaración y pago de impuestos. Régimen especial simplificado para la economía digital —jóvenes creadores, programadores, desarrolladores tecnológicos— con exenciones en inversiones tecnológicas y declaraciones simplificadas para quienes facturen hasta 400 millones de pesos anuales.

Incentivos por empleo formal: beneficios tributarios para empresas que contraten mujeres y jóvenes sin experiencia laboral previa.

Ajuste fiscal por el lado del gasto: plan de choque de 70 billones de pesos mediante reducción de nóminas por prestación de servicios y fusión de entidades para eliminar duplicidades. Meta: ahorro estructural anual de 3,1% del PIB y llevar el déficit por debajo de -3,5% para 2030 con una relación deuda/PIB inferior al 55%.

El Observatorio Fiscal de la Javeriana y analistas independientes identificaron la tensión central de este programa: la combinación simultánea de un ajuste fiscal de gran magnitud con una reducción de impuestos corporativos genera interrogantes sobre la aritmética fiscal. Si el recaudo cae como consecuencia de la rebaja tarifaria y el gasto no se recorta en la magnitud prometida, el déficit podría deteriorarse antes de mejorar. La candidatura no presentó estimaciones que resuelvan ese interrogante con cifras verificables. También se señaló que la meta de reducir el tamaño del Estado hasta en un 40% no especifica los mecanismos concretos ni el impacto sobre la administración pública.

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Ambos programas señalan la evasión fiscal como problema a resolver. Ambos proponen modernizar la DIAN. Ambos ofrecen incentivos tributarios al empleo formal. La distancia real está en el nivel de carga fiscal sobre las empresas y en si el ajuste del gasto puede reemplazar, o no, el recaudo que cada modelo deja de capturar.

Tabla comparativa: lo que proponen y lo que no dicen

Eje tributario Cepeda De la Espriella
Renta empresarial Reducir exenciones a grandes empresas; mayor tributación efectiva Reducción gradual de la tarifa para estimular inversión y empleo
Grandes fortunas / patrimonio Gravar grandes fortunas como fuente de recaudo adicional No contemplado en el programa
Evasión fiscal Persecución activa vía DIAN, sin privilegios ni excepciones Modernización de la DIAN con inteligencia artificial
Simplificación tributaria No es un eje central del programa Eje central: reforma para reducir trámites y ampliar base
Incentivos al empleo formal Beneficios para empresas que contraten jóvenes certificados Beneficios para empresas que contraten mujeres y jóvenes sin experiencia
Ajuste del gasto Austeridad republicana: recorte de gastos suntuarios y privilegios; sin meta cuantificada de déficit Plan de choque de $70 billones; meta déficit < -3,5% y deuda < 55% del PIB en 2030
IVA / 4×1.000 / aportes No contemplados en el programa Propone eliminar el 4×1.000 sin detallar compensación de recaudo
Tributación territorial No contemplada en el programa No contemplada en el programa
Estimaciones de recaudo / impacto fiscal Ausentes en el programa Ausentes en el programa

Lo que ninguno de los dos programas aborda

Más allá de las diferencias, el Observatorio Fiscal de la Javeriana señaló un conjunto de vacíos que comparten ambos programas y que resultan relevantes para cualquier contador, asesor tributario o responsable financiero que deba planear el mediano plazo.

⚠️ Vacíos comunes a ambos programas — Lo que el debate aún no respondió

Beneficios tributarios (7,7% del PIB): ninguno de los dos programas plantea una reforma estructural sobre las exenciones, deducciones y tratamientos especiales que drenan el potencial recaudatorio del sistema.

IVA, 4×1.000, aportes a pensiones y salud: salvo la propuesta de eliminar el gravamen a los movimientos financieros en uno de los programas, ninguno de los dos aborda cambios en estos tributos de alto impacto en el recaudo y en los costos de nómina.

Tributación subnacional: el debate sobre descentralización fiscal y fortalecimiento de las finanzas regionales está ausente en ambos programas, pese a su creciente relevancia.

Estimaciones de impacto fiscal: ninguno de los dos programas incluye proyecciones de recaudo, costo fiscal de los incentivos ni análisis de sensibilidad que permitan evaluar la consistencia de los compromisos bajo distintos escenarios macroeconómicos.

Enfoque étnico y de género en materia tributaria: ninguno incorpora análisis diferencial sobre el impacto de las medidas tributarias en poblaciones específicas.

Consideraciones prácticas para el lector de Accounter

Para los profesionales de la contaduría pública y la gestión tributaria, la segunda vuelta no es solo un evento político: es el inicio de un ciclo de reformas cuya dirección condicionará la planeación fiscal del sector privado durante el cuatrienio 2026–2030. Identificar las tendencias que cada programa anticipa —aunque ninguno las haya cuantificado— es parte del ejercicio profesional que hoy corresponde hacer.

Si gana la candidatura que apuesta por mayor progresividad, el escenario probable incluye presión sobre patrimonios altos y grandes empresas, fortalecimiento de las facultades de fiscalización de la DIAN, y posible ampliación de la base del impuesto al patrimonio. Los incentivos tributarios existentes —especialmente los orientados a sectores productivos— podrían revisarse. La discusión sobre exenciones que el programa no aborda de manera explícita podría abrirse en el Congreso como parte de una agenda de reforma fiscal.

Si gana la candidatura que apuesta por simplificación y rebaja de la carga empresarial, el escenario probable incluye una reforma tributaria orientada a reducir la tarifa de renta corporativa y eliminar el gravamen a los movimientos financieros, con la tensión adicional de que esas medidas deben coexistir con un ajuste del gasto que permita cumplir la regla fiscal. La pregunta que los mercados y los analistas ya formulan es cuál de los dos compromisos —rebaja tributaria o ajuste del déficit— cede primero si los supuestos de crecimiento del PIB no se materializan.

En cualquier escenario, hay una certeza que ninguno de los dos programas puede eludir: el próximo gobierno enfrentará, probablemente en su primer año, la necesidad de presentar al Congreso una propuesta que combine medidas de ingreso y gasto con impacto fiscal verificable. La magnitud del desequilibrio heredado hace improbable que cualquiera de las dos visiones pueda ejecutarse sin ajustes frente a lo prometido en campaña.

✦ Al Grano — Accounter

La segunda vuelta del 21 de junio enfrenta dos modelos tributarios con diagnósticos diferentes sobre la misma realidad fiscal. Una candidatura apuesta por mayor recaudo a través de progresividad, gravamen a grandes fortunas y persecución de la evasión. La otra apuesta por simplificación tributaria, reducción de la carga empresarial y un ajuste del gasto de 70 billones de pesos que financie la diferencia. Ambas coinciden en modernizar la DIAN, en ofrecer incentivos tributarios al empleo formal y en que la evasión es un problema que debe atacarse. Ambas omiten reformas estructurales sobre beneficios tributarios, IVA, el gravamen a los movimientos financieros y tributación territorial. Y ambas carecen, según el Observatorio Fiscal de la Javeriana, de estimaciones fiscales detalladas y mecanismos claros de implementación. El debate presentó visiones; los planes reales se escribirán en el primer proyecto de ley que cada candidato presente al Congreso.

Accounter · Editorial Técnico · Derechos reservados 2026  ·  Este artículo tiene carácter informativo y editorial. No constituye asesoría contable individualizada.