Tom Walpole, un contador certificado de Rochester, Nueva York, tuvo un cliente que dedujo exitosamente los más de 10,000 dólares que pagó por el aire acondicionado central en su casa y casa de campo.

Afirmó que eran gastos médicos, ya que tenía una condición que implica sudoración excesiva que hacía necesario que tuviera aire acondicionado.
 

Adjuntó la receta de un médico a su declaración de impuestos indicando que la pérdida de fluidos de sudoración podría suponer una amenaza para la salud, y el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS, por sus siglas en inglés) lo dejó pasar.

Tomado de:cnnexpansion.com