La investigación del Senado de Estados Unidos en torno a los asuntos tributarios de Apple generó una nueva urgencia en el esfuerzo mundial por atacar la evasión tributaria, que será uno de los principales temas en la cumbre del G8 el próximo mes en Irlanda del Norte.

Los alegatos de que Apple evadió miles de millones de dólares en impuestos llamaron la atención sobre el sistema tributario internacional y pusieron a Irlanda a la defensiva, luego de que se señalara que la compañía había llegado a un acuerdo para pagar un 2% de impuesto corporativo.

Entretanto, los políticos de Gran Bretaña renovaron sus ataques a la planeación tributaria de Google y provocaron que Eric Schmidt, presidente de la compañía, describiera como "irracional" la legislación tributaria, expresando su apoyo a favor de un esfuerzo de reforma mundial.

Los planes para las reformas de las reglas tributarias mundiales han sido trazados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París, antes de una reunión del G20 en septiembre. Se ha identificado más de una decena de temas que deben ser reformados, pero los detalles se definirán durante los próximos 18 meses, un tiempo relativamente corto aunque rápido para los estándares de los acuerdos de tributación internacional.

Las propuestas probablemente logren desactivar algo de la frustración que se siente en muchos países en torno a la dificultad de imponer impuestos a compañías como Google y Amazon, y probablemente les den mayores derechos tributarios a los países que proporcionen la base de consumidores para las compañías de comercio en línea.

Se piensa que la OCDE propondrá cambios a los "híbridos", que son las estructuras e instrumentos para explotar las diferencias entre los códigos tributarios de los países. Esto tendría implicaciones para la estructura de Apple, con compañías que no residían tributariamente en ningún lugar a causa de una bizarra consecuencia de las definiciones de residencia que utilizan Irlanda y Estados Unidos.

La OCDE es optimista con respecto a las probabilidades de que el proyecto tenga éxito, en particular si puede acelerar el largo proceso de revisar los tratados tributarios que estén repetidos, mediante el acuerdo de un tratado multilateral.

Pero muchos expertos son escépticos. La semana pasada, una gran mayoría de empresarios, asesores y funcionarios gubernamentales encuestados en la reunión conjunta de los brazos británicos, holandeses e irlandeses de la Asociación Fiscal Internacional, en Londres, sintieron que el proyecto de la OCDE "seguramente no tendría resultados rápidos".

El escepticismo en torno a la voluntad de los gobiernos para cooperar con la reforma tributaria está en parte ligado a su bien establecido instinto de utilizar el sistema tributario para competir entre sí. La decisión de esta semana en Italia por parte de Fiat, de trasladar su residencia al Reino Unido para aprovechar las ventajas de un régimen tributario más laxo, puso de relieve lo que muchos críticos consideran una inconsistencia en la posición británica.

Edward Kleinbard, de la Escuela Gould de Leyes de la Universidad del Sur de California, dijo que había una "contradicción lógica" en la manera como Londres expresaba su indignación hacia las compañías que le quitaban ingresos al salir de Gran Bretaña, al tiempo que establecía estrategias para atraer al vecino con dádivas: "Es una guerra comercial con otro nombre y que se lucha con políticas de impuesto a los ingresos en lugar de tarifas. No se puede asumir el liderazgo para un paradigma económicamente más neutral si se está tan involucrado en este tipo de maniobras".

Los prospectos cada vez más lejanos de una reforma tributaria en Estados Unidos están dificultando la creación de un sistema internacional más efectivo. Las multinacionales estadounidenses jugaron un papel que tuvo un perfil desproporcionadamente alto durante el debate sobre la evasión, porque los vacíos en el código tributario de Estados Unidos les han permitido mantener casi US$2 billones de ganancias poco tributadas en paraísos fiscales. Apple, por ejemplo, tiene US$102.000 millones de reservas en divisas extranjeras, que sólo pagarán impuestos cuando sean repatriadas.

Tomado de:elespectador.com