Como el Coronel, don Óscar Rodríguez* no tiene quién le escriba. Lleva cuatro años y medio esperando la respuesta a la carta de la pensión que radicó el 31 de marzo de 2009 después de trabajar 40 años en compañías de prestigio, de responder por los seguros de construcción de la base naval de Bahía Málaga y de manejar los seguros de una multinacional colombiana. Pero aún no tiene respuesta.
Él, que veló por los seguros de sus empleadores, ahora no tiene el único seguro al que aspiró en la vida: su pensión.
Como el Coronel, don Óscar se marchita esperando el aviso de que le han concedido la pensión a la que tiene derecho. Ya se cansó de ir a cuanta oficina del Seguro Social y de Colpensiones le dijeron que fuera a buscar la respuesta. Siempre se ha llevado la misma decepción del Coronel al arribo de la lancha que trae el correo: la carta no llega.
Su constancia de radicación es la 76958. Sus semanas cotizadas son casi dos mil. Tenía 60 años cuando metió papeles. Estaba sobrado para la pensión.
Tres años después de la solicitud, el Seguro Social le puso reparos porque estuvo casi dos años en un fondo privado de pensiones. Entonces le exigió que pagara $1.972.000 "para recuperación de transición", dizque porque el fondo no había dado rentabilidad.
Don Óscar los pagó sin consultar a ningún abogado con el afán de que le expidieran la resolución. Pero no fue así. La última empresa donde trabajó se compadeció de su situación y le ha prestado algún dinero para que subsista. Pero son casi cinco años de espera y ya no aguanta más.
"Lo peor que le puede pasar a una persona-se lamenta- es perder su dignidad y eso es lo único que me falta, pero la estoy perdiendo". Como el Coronel.
José Daniel Ortega Vásquez, de 64 años, tiene la sentencia judicial que le otorga su pensión radicada el 4 de julio de 2012 en Colpensiones. Ha ganado todas las demandas, tutelas, desacatos y el Tribunal le confirmó la pensión, pero Colpensiones no le paga.
Está postrado en la cama con cáncer en el hígado y en los pulmones. Y tiene una hija de 29 años con 91 % de invalidez. "Se está muriendo de cáncer y de inanición", dice su abogada Alba Gloria Granja, quien por último acudió a la Procuraduría a ver si logra que se cumpla la sentencia de pago.
Lesbia Isabel Carreño de Carvajal, una anciana de 82 años, también sigue peleando el pago de su pensión ordenada por sentencia. "Se va a morir antes de que le paguen", se lamenta su abogada Ana Alicia Tenorio.
Los de Óscar Rodríguez*, José Daniel Ortega y Lesbia Isabel Carreño son apenas tres de las 70.000 peticiones judiciales y 90.000 tutelas que aún no resuelve Colpensiones, entidad que asumió los procesos del Seguro Social.
Para ellos el drama de su pensión significa una espera interminable -como la del Coronel- con la que no contaban al final de sus días. Y una nueva lucha.
Tomado de: elpais.com.co