El empleado que checa tarjeta a las nueve de la mañana al llegar a su oficina, viste traje y corbata rigurosos y se retira a las seis de la tarde, está en peligro de extinción.

"Las organizaciones antes buscaban controlar a la gente y ahora (quieren) que el empleado se sienta cómodo para que se desempeñe mejor, beneficiando a la organización", dice Katia Villafuerte, catedrática del Tecnológico de Monterrey, a la revista Expansión en su edición del 18 de enero de 2013.
 

Por eso algunas empresas, como Siemens y Unilever, experimentan con nuevos modelos de trabajo.

tomado de:cnnexpansion.com