La rebaja en el precio del galón de gasolina al consumidor, como consecuencia de la disminución de impuestos que impulsaron algunos congresistas liderados por el senador Luis Fernando Velasco (quienes pretendían que fuera mayor, pero que el gobierno logró que quedara en el precio actual), en la práctica se evaporó, pues en las estaciones de servicio no se nota dicha reducción.
Con entusiasmo el gobierno informó que el IVA que pagan los afiliados al sistema de medicina prepagada se rebajaba del 10% al 5%. La realidad, desafortunadamente, ha sido que no solo no se ha reducido la tarifa, sino que algunas compañías la han subido.
Asombran las explicaciones dadas por el director de la Dian, quien manifestó que como hay poca competencia, hay abusos; esto, dicho por uno de los arquitectos de la Reforma Tributaria, quita la respiración, pues si lo sabían, ¿por qué paralelo a tal medida no se implementaron sanciones para quienes infringieran lo dispuesto?
Los precios en los restaurantes populares, que el gobierno anunció que iban a disminuir, han aumentado y tales comerciantes argumentan que no solo no bajarán sino que se elevarán por alzas en arriendos, salarios y costos de producción.
En muchos renglones hay insatisfacciones. Ante tales realidades, Juan Ricardo Ortega, director de la Dian, afirma que ello es injusto, que la ciudadanía debe presionar para que las cosas cambien, pues el gobierno no tiene armas para obligar a las empresas a bajar los precios, pese a haberlas beneficiado la Reforma Tributaria.
Agrega tal funcionario que para poder quitar dichos beneficios a los empresarios avivatos, habría que promulgar leyes, lo que podría demorar unos dos años, pues se trata de temas de mercado que se rigen por la libre competencia, razón por la que a la gente "la ordeñan" en el celular, en las basuras, en los medicamentos, en la medicina prepagada, en el transporte público.
Del director de la Dian, cerebro del gobierno en estas materias, era de esperar una firme y perentoria posición de gobierno, no explicaciones tan llenas de realismo ingenuo.
topmado de:vanguardia.com