Mientras cerca de 50.000 realizan labores domésticas y aproximadamente 10.000 en las calles, el 89,8 por ciento no asiste regularmente a programas recreativos, culturales, o deportivos, por fuera de la escuela. “El trabajo termina arrebatando a un niño su condición de niño”, dijo ayer Ordóñez en un debate de control político.

De acuerdo con las cifras presentadas, el 55,4 por ciento de estos infantes que trabajan son adolescentes entre 15 y 17 años. Los menores de 5 años en su mayoría son acompañantes, lo que representa una preocupante situación, debido a que estas personas no están incluidas en las encuestas y las caracterizaciones sobre trabajo infantil, lo que nos lleva a un subregistro y, por ende, están por fuera de los planes de apoyo de la Administración.

Los menores de edad que laboran en la calle en su mayoría lo hacen en mendicidad, ventas en espacio público y actividades de reciclaje. Según un estudio de la Secretaría de Salud, en el 2012, las localidades donde más niños trabajadores en la calle hay son Los Mártires (24,4 por ciento), Santafé (20,2 por ciento), Usaquén (9 por ciento) y Chapinero (7,4 por ciento). De acuerdo con esta misma entidad, el 60,2 por ciento son niños y el 39,8 por ciento son niñas.

“Es muy común ver en el trayecto peatonal de la séptima presentaciones y actos artísticos, y en muchos de ellos se incluye población infantil. Es muy grato ver a un niño o a una niña con talento, pero en estas condiciones es explotación laboral, aunque para muchos pueda ser divertido estos niños están en la calle, expuestos a diversos riesgos”, aseguró Ordóñez.

Expertos aseguran que los niños que trabajan en la calle convierten este espacio en su principal lugar de socialización y de aprendizaje del mundo, lo que trae graves consecuencias psicológicas y físicas.

A nivel psicológico, un niño que trabaja está expuesto a una situación de maduración prematura. En la calle establece relaciones con personas de diferentes características y edades que influirán para bien o para mal en su formación.

A nivel físico, estos menores de edad sufren problemas dermatológicos, gastrointestinales, entre otros problemas de salud.

Igualmente llamó la atención sobre la importancia de que toda la comunidad denuncie, ya que ningún niño debe trabajar.

“Recorrimos cerca de 50 puntos diferentes de la ciudad, sur, centro, oriente, occidente, norte. Tratamos de no ir a los lugares donde tradicionalmente se concentra el trabajo infantil. Encontramos un alto número de niños y niñas en la calle, trabajando o cumpliendo el rol de acompañante. Principalmente en mendicidad, ventas en espacio público y actividades de reciclaje”, advirtió la Concejala reconocida por la defensa de los menores.

Piden prohibir Halloween

El concejal Marco Fidel Ramírez, de Opción Ciudadana, propuso abolir la fiesta de Halloween en Bogotá, por considerarla una fiesta diabólica que induce a los niños y a las niñas al satanismo y a la brujería, además de exponerlos a peligros como secuestros, intoxicaciones y a ser utilizados en sacrificios para dichos ritos.

Para el cabildante, esta celebración es una estrategia copiada de otros países con la cual se engaña a los menores, bajo el pretexto de celebrar la “noche de los niños”, invitándolos a usar disfraces y a promover cantos, juegos y dichos, que no hacen parte de su cultura.

Ramírez consideró que esta es una manera descarada de imponer costumbres y celebraciones de corte satánico, donde se rinde culto a la muerte, al demonio, a las brujas, a los fantasmas, a los adivinos, entre otros, cuya alegoría se manifiesta en los disfraces y atuendos con los que los padres, muchas veces de manera ingenua, visten a sus niños y niñas, atentando contra su candidez.

Tomado de: elnuevosiglo.com.co