La personalidad de los contadores determina la calidad del trabajo.

 

De Computationis Jure Opiniones
Número 1485, agosto 24 de 2015

 

Ciertamente hay que conocer las técnicas y saberlas aplicar en forma correcta. Pero esto no es suficiente. Hay que relacionarse con éxito con los demás.
La investigación sobre el comportamiento humano ha avanzado mucho respecto de los contadores, sobre todo en los países desarrollados.

En otro momento hemos explicado que hay clientes corruptos que buscan auditores que los ayuden a mantener una imagen de corrección. Es lamentable que efectivamente haya contadores que se prestan para ocultar actividades delictivas.

 

Dejando de lado esas desviaciones, la investigación se ha orientado a brindar apoyo a las firmas para mejorar su práctica. Bryan K. Church, Marietta Peytcheva, Wei Yu y Ong-Ard Singtokul, realizaron experimentos en torno a la capacidad de los auditores de asumir la perspectiva de los administradores. En su artículo Perspective taking in auditor–manager interactions: An experimental investigation of auditor behavior (Accounting, Organizations and Society, volumen 45, Agosto de 2015, páginas 40 a 51) manifiestan: “(…) Our findings suggest that audit firms can benefit from hiring individuals who have been on the corporate side of the financial-reporting process, including boomerangs. Audit firms also may be able to capture the benefits of role-taking experience by implementing training programs that include role taking. In addition, our findings suggest that audit firms may want to consider dispositional perspective taking in staffing assignments. The importance of including some team members with high perspective taking likely is magnified when the auditor and client are involved in resolving significant disagreements over accounting matters. Finally, we encourage audit firms to consider other ways to facilitate perspective taking as a means to improve auditor performance.”

 

Además de los administradores es necesario que el personal de planta del cliente reconozca al equipo de auditoría como un grupo humano competente, capaz de entender el negocio y la forma como se quiere desarrollarlo. En muchas ocasiones el personal de planta interactúa fundamentalmente con contadores muy jóvenes, a veces recién egresados, que simplemente están recopilando datos. La imagen que ellos se forman del equipo de auditoría no es, entonces, la mejor. La cultura legalista que desemboca en la exigencia de un cumplimiento no razonado, tampoco ayuda al posicionamiento de los contadores. La ley hay que cumplirla, pero ella debe comprenderse y ciertamente cabe estar en desacuerdo con sus mandatos. Los mecanismos gremiales tienen la capacidad de influir en las autoridades para lograr la adopción de reglas razonables. La contabilidad administrativa debe echarle una mano al aseguramiento en la formación de contadores capaces de asumir una perspectiva gerencial.

 

 

Hernando Bermúdez Gómez

 

Pontificia Universidad Javeriana 
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Número 1485, agosto 24 de 2015

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