Hora de enviar señales

Fuente: www.portafolio.com.co

La recaída que tuvo el dólar en el día de ayer, cuando volvió a situarse en niveles inferiores a los 1.800 pesos, ha vuelvo a ponerle presión a las autoridades para que respondan con más contundencia a una situación indeseable. Y es que frente a los estragos que está causando la revaluación en el sector productivo colombiano, y sobre todo, en el empleo formal, hay quienes sostienen que las respuestas dadas son muy pasivas.

 

Sin desconocer como positiva la decisión del Banco de la República de volver a intervenir en el mercado cambiario, comprando 20 millones de dólares diarios por un periodo de por lo menos cuatro meses, suena válida la preocupación de los dirigentes gremiales y académicos que han manifestado que se trata de una medida tímida y tardía. Como dijo el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, es sólo una aspirina para la grave enfermedad de la apreciación de la moneda.

 

Según ese punto de vista, es tardía, porque desde hace por lo menos tres meses se le venía pidiendo insistentemente al Emisor y al Ministerio de Hacienda que tomaran cartas en el asunto para evitar que se agudice el proceso de revaluación. En marzo pasado, el Banco anunció una intervención similar a la actual, por medio de la cual adquirió casi 1.700 millones de dólares, y durante buena parte de este periodo se logró mantener la tasa de cambio alrededor de 2.000 pesos por dólar. Pero desde junio, ante el final de la intervención, se reactivaron las presiones del mercado y la tasa volvió a caer ante la mirada del equipo económico y el clamor creciente del sector productivo.

 

Como si lo anterior no fuera suficiente, existen quienes piensan que lo hecho es un paso equivocado en la dirección correcta. La compra de divisas por parte del Banco Central es un mecanismo poderoso para mitigar la revaluación, como se ha demostrado en economías tan diferentes como las Japón, Argentina o Perú, pero su eficacia depende del monto de la intervención y de la forma en que esta se haga.

 

En el caso peruano, con muchas similitudes con el colombiano, el Emisor de ese país también está comprando dólares, pero en cuantías muy superiores a las anunciadas acá: en 8 meses ha adquirido casi 7.000 millones en un mercado que sólo es un poco más de la mitad del nuestro. Además, no anuncia ni el monto ni la fecha de sus compras, de manera que el mercado no puede confirmar sus expectativas. Tasa de cambio previsible e intervención no previsible es la estrategia aplicada en Lima, que ha dado mejores resultados que la adoptada en Bogotá.

 

El papel de las expectativas es crucial para explicar la tendencia de la revaluación en Colombia. El enorme déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, cerca del 3 por ciento del PIB, significa una mayor demanda de dólares, pues es más lo que el país compra del exterior frente a lo que vende. En estas circunstancias sería de esperar un aumento del precio del dólar. Los ingresos de capitales de largo plazo, inversión extranjera y créditos, escasamente compensan este déficit, y son los capitales golondrina, de corto plazo, los que producen el exceso de oferta de divisas que conduce a la revaluación.

 

Ahora bien, los dineros de corto plazo vienen en abundancia al país porque obtienen mejores rentabilidades que en el exterior y, sobre todo, porque están recibiendo el mensaje del Banco y del Gobierno de que no se van a tomar medidas drásticas que propicien la devaluación. Así su rentabilidad estaría garantizada.

 

Por eso es indispensable que cambie la forma en que el Emisor compra dólares, para que no anuncie ni el cuánto ni el cuándo, y que esta intervención se complemente con medidas que encarezcan el ingreso de capitales de corto plazo, tal como se hizo hace tres años, y como lo está recomendando hasta el mismo Fondo Monetario Internacional.

 

Así, no sólo se reducirá la rentabilidad de esas operaciones especulativas, sino que se dará la señal de que las autoridades no van a permitir que el dólar siga tan barato. Este sólo anuncio hará que cambien las expectativas, que disminuya el flujo de capitales golondrina y que se frene la revaluación.

Tomado de: https://www.portafolio.com.co/opinion/editorial/editorial-hora-de-enviar-senales_7938020-3

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