Se entiende por micro administración o “micromanagemen”, el estilo de dirección que se caracteriza por la práctica de una supervisión excesiva de los subordinados, con la falsa creencia de que, mediante el control permanente, se consigue una mayor eficiencia en el trabajo. Esta práctica, que es más común de lo que a veces se cree, es típica de quien acaba de dejar un cargo de técnico, que desempeñaba brillantemente, para asumir una jefatura o dirección.

Sin la asesoría adecuada, es muy probable que, como dice la frase tradicional, hayamos perdido a un excelente técnico y nos estemos ganando a un mal jefe, porque lo que demuestra la experiencia, es que los empleados que se sienten permanente observados, disminuyen su desempeño laboral, porque terminan más preocupados por simular que trabajan, que por realizar adecuadamente su labor.

El exceso de supervisión denota falta de confianza, tanto en las habilidades del subordinado como en su responsabilidad; no es posible conformar un grupo de trabajo cohesionado y comprometido, mientras se mantengan este tipo de condiciones, por lo que se hace urgente un cambio de estilo de dirección, buscando que cada colaborador asuma su trabajo de manera responsable y creativa.

El camino no es otro que aprender a delegar y para ello, a continuación se ofrecen algunas recomendaciones que pueden ayudarle a desprenderse de tareas que no le corresponden, que lo agotan y le restan tiempo y energía, para que pueda concentrarse en planear, dirigir, liderar y motivar al personal que tiene a su cargo:

Escoja a la persona indicada

Entre más conozca a sus colaboradores, más fácil será para usted determinar quién es la persona adecuada para realizar cada trabajo, cuáles son las expectativas que cada uno tiene, qué lo motiva y cómo puede evitar “matarle” el entusiasmo. Cuando se asigna un nuevo trabajo, el mensaje que trasmitimos debe ser un voto de confianza en las capacidades del trabajador elegido.

Saber comunicar

Comunicarse bien es de vital importancia para establecer con claridad y exactitud lo que se desea obtener con el trabajo, cuál es el objetivo que se pretende alcanzar, qué tan profundo se espera que sea, en qué forma deberá presentarse y cuál es el plazo del que se dispone para realizarlo. En esta etapa de la delegación, debe evitarse a toda costa que el subalterno tenga que adivinar o interpretar los pensamientos de su jefe; por eso debe alentársele a hacer todas las preguntas que requiera y que a usted le permitan tener certeza de que el asunto fue comprendido.

Deje al empleado definir el cómo

Una vez asignado un trabajo, le corresponde al empleado definir la manera de realizarlo de acuerdo con sus habilidades, experiencia y conocimientos. Preocúpese por el resultado final y deje a la creatividad del trabajador la forma de alcanzar la meta que se le ha impuesto. No se desvele por los horarios; recuerde que hay personas que son más creativas en las noches, mientras que otros son muy productivos en las mañanas. Lo importante y en lo que debe concentrarse, es que el trabajo se entregue a tiempo y tenga la calidad esperada.

Tomado de: larepublica.co